¡Feliz día, zurdos del mundo!

Día Internacional de las Personas Zurdas Ser zurdo no es solo una forma rara de escribir. ¡Es una filosofía de vida! Dicen que los zurdos vemos el mundo desde otro ángulo… aunque, en realidad, llevamos toda la vida entrenándonos para adaptarnos, convirtiendo los objetos cotidianos y las acciones más triviales en pequeños retos que nos…

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Día Internacional de las Personas Zurdas

Ser zurdo no es solo una forma rara de escribir. ¡Es una filosofía de vida!

Dicen que los zurdos vemos el mundo desde otro ángulo… aunque, en realidad, llevamos toda la vida entrenándonos para adaptarnos, convirtiendo los objetos cotidianos y las acciones más triviales en pequeños retos que nos empujan a crecer. ¡Piénsalo bien! Con cada pequeño gesto que los diestros ven lleno de simplicidad, los zurdos improvisamos soluciones, dibujamos caminos nuevos y buscamos alternativas hasta que conseguimos hacer fácil lo que el mundo nos puso difícil. Ser zurdo significa aprender a sobrevivir en un planeta hecho para la mayoría. 

Los diestros no entienden la satisfacción que produce el descubrir, un día, que has escrito una línea completa a bolígrafo sin emborronar la hoja. No pueden disfrutar del placer que da hallar la manera de colocar las tijeras para que corten o el sacapuntas para que saque punta. No pueden llegar a entender el regocijo que nace en nosotros, los zurdos, cuando agarramos una taza con publicidad hecha para diestros y le damos la vuelta con suficiencia para leerla solo nosotros mientras bebemos. ¿Y qué me decís de llegar a una institución pública o a un banco y que te hagan firmar con esos bolis encadenados a la parte derecha del mostrador? Esa sensación indescriptible que se siente al colocarte pegado a la pared, adoptando una postura tan ridícula como memorable y liberadora, mientras dices con orgullo: “Es que soy zurdo”.

Hoy se celebra el día de las personas zurdas. ¡Qué grande, tener un día para nosotros! Hoy es el día, seguro que es hoy, en el que iremos a un restaurante y, cuando el camarero se disponga a colocar los cubiertos como suele hacerlo: el cuchillo y la cuchara a la derecha y el tenedor a la izquierda, antes de empezar el proceso, levante la cabeza, nos mire y diga: “¿Hay algún zurdo en la mesa?”, y tú levantes la mano con suficiencia, y respondas: “Aquí, aquí hay un zurdo”. Entonces, el camarero se acercará a tu puesto y colocará los cubiertos al revés, ante el asombro y la admiración de todos. ¿Hay algo más gozoso que eso?

 ¡Feliz día, zurdos, zurdas!

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