Conferencia keynote. Charla motivacional e inspiradora. El reto de ser humano en tiempos de IA
En cierta ocasión, una niña me preguntó: «Qué es más importante para ti: la inteligencia o la amabilidad?». A lo que le contesté: «En qué momento te dieron a elegir entre esas dos opciones teniendo que excluir una?» En «El reto de ser humano en tiempos de IA», César Bona invita a detenerse y mirar…
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En cierta ocasión, una niña me preguntó: «Qué es más importante para ti: la inteligencia o la amabilidad?». A lo que le contesté: «En qué momento te dieron a elegir entre esas dos opciones teniendo que excluir una?»
En «El reto de ser humano en tiempos de IA», César Bona invita a detenerse y mirar lo que realmente sostiene una organización: las personas y las relaciones que construyen juntos. La charla pone el foco en cómo la calidad de las relaciones humanas —basadas en la empatía, la escucha, la cooperación y la confianza— impacta directamente en la motivación, la creatividad y el éxito colectivo. César Bona explora cómo mantener vivos los valores y habilidades que nos definen —empatía, creatividad, escucha, amabilidad, cooperación, capacidad de asombro o esfuerzo— en un mundo donde la Inteligencia Artificial y la tecnología parecen redefinir los escenarios laborales. La ponencia invita a encontrar un equilibrio entre la formación tecnológica y el cultivo de las habilidades humanas, mostrando que la innovación debe potenciar nuestra esencia, no reemplazarla.
Los participantes reflexionarán sobre cómo fortalecer:
- Relaciones humanas saludables, basadas en la confianza y la colaboración,
- Curiosidad y creatividad, motores de aprendizaje y adaptación,
- Resolución de retos y liderazgo humano, que impulsa equipos ágiles y resilientes,
- y el cuidado de la esencia humana, garantizando que las personas sigan siendo el corazón de la empresa.
Más que ofrecer fórmulas rápidas, César Bona propone un llamado inspirador a educar para el presente y el futuro, a repensar cómo nos relacionamos, cómo trabajamos juntos y cómo lideramos sin perder de vista aquello que nos hace verdaderamente humanos. Porque cuando los valores y las relaciones están vivos, la motivación deja de ser un problema y se convierte en una consecuencia natural.
