César Bona. Maestro, escritor y conferenciante

Lo que somos importa tanto como lo que sabemos

Es que quiero sacar de ti tu mejor tú

Educar es descubrirles las herramientas para que niños y niñas sean, ya en el presente y sin necesidad de esperar a un futuro que nadie conoce, seres con iniciativa, dispuestos a dar un paso para acercar culturas y aprender de las diferencias. Es enseñarles a usar la creatividad para solucionar los retos que se les…

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Educar es descubrirles las herramientas para que niños y niñas sean, ya en el presente y sin necesidad de esperar a un futuro que nadie conoce, seres con iniciativa, dispuestos a dar un paso para acercar culturas y aprender de las diferencias. Es enseñarles a usar la creatividad para solucionar los retos que se les presenten y que, sobre todo, sean capaces de adaptarse a nuevas situaciones con la flexibilidad necesaria, pues el mundo, como ha ocurrido siempre, seguirá en continuo cambio. Es dejarlos con más preguntas que respuestas para que sepan ir por la vida cuestionándose todo.

Educar es trabajar con ilusión, pero con tanto rigor como ilusión. Es dar lo mejor que tenemos para ayudar a las familias a educar a sus hijos. Educar es ser consciente de que esta profesión no se entiende si no es para eliminar barreras. Educar es, entre otras cosas, niñizarse: dejar de lado la adultez que nos ata las manos y convertirnos en aprendices. Ser conscientes de que ellos también nos enseñan: con pequeños gestos, pequeños detalles. Aunque no nos demos cuenta nos enseñan a exprimir los momentos y a saborearlos; a mirar lo que nos rodea con esa curiosidad infantil, ingenua a veces; a encontrar la magia en la sencillez de las pequeñas cosas… Educar es darte, y contigo dar todo lo que eres. Es ver lo que otros no ven. Es saber que en ese corto espacio de tiempo en el que alguien ha pasado por tu vida, esa persona ha crecido y se va mejor de como vino.

Hay unos versos de Pedro Salinas, sacados de la obra «La voz a ti debida», que quiero compartir contigo:

Es que quiero sacar 

de ti tu mejor tú.  

Ese que no te viste y que yo veo, 

nadador por tu fondo, preciosísimo. 

Y cogerlo 

y tenerlo yo en alto como tiene 

el árbol la luz última 

que le ha encontrado al sol. 

Estoy convencido de que cuando la educación abra los ojos, estos serán nuestros versos.

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