¡Opositora, opositor, tiende siempre hacia la altura!
Hoy, en dos momentos diferentes del día, me he encontrado con dos opositoras que no tenían nada que ver una con otra. He compartido unos minutos de conversación con ellas y, como si sus vidas transcurrieran en paralelo, ambas han coincidido en dos sensaciones contrapuestas pero que conviven en su día a día. Me han…
Índice
Hoy, en dos momentos diferentes del día, me he encontrado con dos opositoras que no tenían nada que ver una con otra. He compartido unos minutos de conversación con ellas y, como si sus vidas transcurrieran en paralelo, ambas han coincidido en dos sensaciones contrapuestas pero que conviven en su día a día. Me han confesado que estaban algo agobiadas, con esa sensación de no llegar a todo y de que aún queda demasiado por hacer. Frente a eso, con diferentes palabras pero con la misma ilusión brillando en sus ojos, me han dicho que tenían muchas ganas de dar todo lo que tienen dentro.
Al llegar a casa, como si el día se hubiera empeñado en crear una historia completa, ha vuelto a aparecer entre mis notas esta frase atribuida a Rubén Darío que dice:
“No dejes apagar el entusiasmo,
virtud tan valiosa como necesaria;
trabaja, aspira,
tiende siempre hacia la altura”.
Y he pensado en estas dos chicas que hoy se han cruzado en mi camino. Y en todas las personas que conozco que están dándolo todo cada día. En aquellas personas a las que todavía no conozco pero que forman parte de esa misma historia de esfuerzo y constancia. En todo el esfuerzo que hay detrás de cada tema, de cada repaso, de cada día en el que, aun cansados, seguís.
Quizá ahora todo pesa, pero también se está construyendo algo muy valioso. Confiad en el proceso, en lo que ya habéis recorrido y en lo que sois capaces de sacar adelante. Persistid, incluso cuando cueste verlo claro. Paso a paso, un día más hacia la meta. ¡Tended siempre hacia la altura!

