Derechos de la infancia
Los docentes y las familias hemos de ser los primeros garantes de los derechos de niños y niñas. Ha participado en el VI Congreso Mundial por los Derechos de la Infancia, en el XXV Aniversario de la Convención de los Derechos del Niño, en Puebla, México, y en el VIII Congreso Mundial que se celebró en…
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Los docentes y las familias hemos de ser los primeros garantes de los derechos de niños y niñas.

Ha participado en el VI Congreso Mundial por los Derechos de la Infancia, en el XXV Aniversario de la Convención de los Derechos del Niño, en Puebla, México, y en el VIII Congreso Mundial que se celebró en Málaga.
Desde que se constituyó la Convención el 20 de noviembre de 1989, millones de niños han dejado de serlo y ahora son adultos para los que la infancia es un elemento secundario. Por eso hemos de hacer todo lo posible para que los derechos de la infancia y la adolescencia se traten en casa y en las escuelas, con el compromiso de que no los olviden cuando crezcan y se conviertan en adultos.
Seguro que conoces gente que por tener distintas capacidades, distinta orientación sexual, distinta religión o cultura se sintieron excluidos de un mundo del que también son parte. Dar un giro no depende solo de nosotros, los adultos. Hagamos a niños/as y adolescentes protagonistas de un cambio en el cual nosotros hemos de ser los primeros en creer.
La tolerancia o el respeto a las diferencias, la participación en la sociedad, el compromiso con la naturaleza… no aparecen una mañana de repente: se educan, y para ello es vital la participación de niños, niñas y adolescentes.
En cada uno de los congresos que se han ido sucediendo se ha hablado de todas las cosas que se han conseguido, y de muchas que faltan por hacer. Muchas de estas carencias siguen apareciendo congreso tras congreso y los cambios aparecen con cuentagotas. Dos parpadeos y el tiempo vuela, y hemos de plantearnos qué puede hacer cada uno de nosotros para que los derechos de niños y niñas se cumplan.
